Mes de transición para las encuestas

Hace algunos años los forofos de un partido nuevo llamado Podemos invadían las redes analizando con fruición cada vez que una nueva encuesta se publicaba, para dar saltos de alegría cuando su partido subía (o para acusar al medio que publicaba bajadas de miles de conspiraciones y manejos).

Las encuestas se convirtieron en su religión, y como tal las seguían apasionadamente, persiguiendo herejes. Si algo nos enseñaron las frustraciones y desengaños que se llevaron luego cientos de miles de quinceañeros-veinteañeros de Podemos, es que mirar encuesta tras encuesta sin dejarse una, aparte de cansadísimo, no sirve para gran cosa.

Resulta mucho más útil revisar las tendencias de vez en cuando, y mejor aún un promedio, y no encuestas individuales, que ya sabemos que a algunas de ellas las puede cargar el diablo (o el financiador, o el ministro de turno…)

Por eso nosotros analizamos aquí «solo» el promedio al final de cada mes, porque creemos que eso nos proporciona una imagen mucho más serena, lúcida y correcta de por dónde van los tiros.

¿Qué nos dicen las encuestas a finales de octubre de 2021?

Primero, que el repunte del PP tras las elecciones madrileñas de mayo, aupado por el triunfo de Ayuso, que pareció desinflarse un poco durante el verano, ha vuelto con fuerza y se consolida. El PP, que hace un mes o dos estaba en riesgo de perder el primer puesto recién conquistado en los sondeos, parece afianzarse en él.

Segundo, que al PSOE le ocurre lo contario. El sueño de recuperar la primacía en los sondeos, de momento, tendrá que aplazarse.

Tercero, que Vox sigue muy estable, en una tierra de nadie cómoda, que le llevaría, más o menos, a repetir los resultados de las elecciones de hace dos años. Casado no cede, pero tampoco tiene el suficiente tirón como para arrebatar a los de Abascal ese 15% de votos que tan bien le iría al PP. Otro gallo cantaría si la candidata pepera fuera Ayuso, o no. Pero, de momento, no estamos aquí para hacer ese tipo de suposiciones, así que dejémoslas pasar. Hoy por hoy, Vox es tan necesario para el PP como el agua para el cemento: sin él, Casado nunca podría construir el edificio de la mayoría absoluta.

Cuarto, que Yolanda Díaz y su protagonismo renovado parecen impulsar a Unidas Podemos. ¿Será este renacer flor de un mes, o algo permanente? Lo comprobaremos en los siguientes.

Por último, la efímera vida que cobró Más País tras su buen resultado madrileño se va diluyendo de la más peligrosa de las maneras: suavemente y mes tras mes, casi sin altibajos. En demoscopia, muchas veces las caídas pequeñas y continuadas resultan mucho más preocupantes e irrecuperables que las repentinas, que siempre tienen cura aplicando la medicina adecuada. Así que Errejón debería ponerse las pilas ya para recuperar espacios, porque de lo contrario, entre Yolanda Díaz y Pedro Sánchez se repartirán todo el terreno que parecía haber ganado su partido en la primera mitad de este año.

De Ciudadanos mejor ya ni hablemos. Así que silencio y a otra cosa…

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