Política 20

Irlanda votó ayer, y nos enseñó muchas cosas

Ayer fueron las elecciones generales en Irlanda, y, aunque a la gran mayoría de los españoles les importan un pepino esas elecciones, si nos paramos a analizarlas un poco nos pueden enseñar algunas cosas sobre nosotros mismos.

Según la encuesta de salida de urnas, puede producirse un triple empate entre los dos partidos tradicionales, (los dos de derechas más-o-menos, uno más tradicionalista y otro más liberal) y un tercer partido, el Sinn Fëin, que hasta hace diez años no pintaba nada en la República de Irlanda, pero que se les ha colado desde el norte de la isla con un discurso más rompedor, más populista, más ilusionante y que ha encandilado a la juventud.

El triunfo del Sinn Fëin ha sido tan inesperado que, a pesar de igualar en votos a los otros dos partidos, va a conseguir menos diputados, por la sencilla y enternecedora razón de que presentaron menos candidatos, con la intención de que los votantes concentraran sus «cruces» (en Irlanda se puede escoger uno a uno al candidato preferido) en los pocos candidatos propios que tenían posibilidades reales.

Así, con un porcentaje de voto parecido, el Sinn Fëin se va a quedar con menos escaños, cuando esta noche (24 horas después de cerradas las urnas) acaben de contar y recontar votos y cruces los sufridos irlandeses.

¿Qué lecciones nos toca aprender?

  • Que los jóvenes y los viejos, en toda Europa, cada vez votan más y más diferente.
  • Que los viejos no se enteran de nada, de qué va la feria del futuro, pero una y otra vez siguen ganando en las elecciones del presente.
  • Que un partido «marcado» como el Sinn Fëin, con una tradición de violencia que lo hacía repugnante para los ojos de la mayoría de los irlandeses del sur, se puede reconvertir en un pis pas, si los demás partidos no andan listos.
  • Y que una cosa son las expectativas y otra las realidades: las apelaciones a «retirar» listas antes de unas elecciones, a «concentrar voto» a «no presentar tal lista en tal sitio», las carga el diablo y pueden resultar contraproducentes cuando llegue el resultado electoral real.

En fin. Tras el día de hoy sospecho que en Irlanda seguirán mandando los de siempre, es decir, seguirá primando el voto de los ancianos, del mismo modo que fue el voto de los ancianos el que sacó al Reino Unido de Europa, en contra del criterio de los jóvenes.

Una segunda conclusión es que estamos, quizás, demorando y amplificando un cambio radical del voto en toda Europa. El mayor peso demográfico y el mayor porcentaje de votantes entre la población mayor de 50 años está haciendo que no veamos en su integridad un profundo cambio en las pautas de voto de millones de europeos. Pero esto no va a durar siempre. Allá por 2025 el «peso de lo nuevo» acabará por imponerse, y, uno tras otro, el voto joven actual y el voto femenino irán cambiando el balance de mayorías en más y más países europeos.

Los partidos verdes y los «terceros partidos» tendrán entonces una gran oportunidad. Mientras tanto, los partidos tradicionales ni lo están viendo venir, cegados por unos resultados electorales que son como el último número uno en la lista de éxitos de un cantante caduco.

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