Nevada a oscuras

Cuando nieva de noche, mientras dormimos, es como si no nevara; ningún ruido delata lo que ocurre. Solo por la mañana, cuando la luz inunda todo, se percibe el gran cambio producido en el paisaje.

Durante las dos semanas pasadas se han celebrado las elecciones primarias en Iowa y New Hampshire, que han propiciado un vuelco en las expectativas de los que luchan por enfrentarse en noviembre a Trump.

Ahora, el día 22, le llega el turno al estado de Nevada, pero no tenemos ni una sola encuesta. La última disponible es de hace un mes, o sea, de la prehistoria, y ponía a Biden y Sanders prácticamente empatados (y destacados) en el primer puesto.

Pero desde entonces Biden se ha hundido en las elecciones reales celebradas, Sanders las ha ganado por poco, Buttigieg ha despuntado y hasta Klobuchar ha asomado la cabeza.

Es de noche, no hay encuestas. Desde la cama, adormilados, creemos percibir algo: quizás una nevada que nos dejará una imagen, para cuando nos levantemos, completamente diferente de… Nevada.

Quizás Bloomberg esté debajo del manto blanco, oculto hasta que llegue la primavera.

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